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Lo que importa de un videojuego

¿Qué es lo más importante de un videojuego?, esa es la duda existencial con la que desperté hace unos días. Hace tiempo que me planteo que es lo que busco a la hora de decidirme por un nuevo integrante para mi estantería, cosa que cada vez es más difícil de hacer por la gran oferta que hay en el mercado, pero creo que ya he sabido dar con la respuesta, y os voy a explicar los motivos de mi decisión… si es que os apetece leerlo.

Todo empezó una calurosa mañana de Junio cuando, echando un vistazo a mi colección de videojuegos, me di cuenta de que casi todos siguen una misma pauta, son juegos de última generación con unos gráficos de infarto y un guión que quita el hipo. Historias épicas, escenarios grandiosos, músicas épicas y personajes de leyenda, todos pretenden ser el máximo exponente de esta generación y algunos están muy bien posicionados para poder conseguirlo; Assassin’s Creed, Gears of War, God of War, Red Dead Redemption, Call of Duty, todos ellos títulos reconocidos y alabados por crítica y público a los que acompaña un porcentaje de ventas con respecto a sus rivales que impresiona a cualquiera.

Esta claro que eso es lo que buscamos, ¿no?… pues empiezo a dudarlo.

Hace años, cuando yo empezaba con este vicio, no me preocupaban la historia, los personajes, los gráficos ni nada por el estilo, lo único que me importaba era pasar un buen rato frente a la pantalla de mi televisión jugando a Mario, Sonic, o incluso Alex Kidd… la lista podría ser eterna, pero no quiero perderme en detalles, sino ir al grano. Y es que, las compañías desarrolladoras de videojuegos, están optando cada vez más por ganarse al público por medio de la espectacularidad visual, algo muy peligroso si olvidan cuidar lo más importante: la jugabilidad.

La jugabilidad hay que observarla desde diferentes puntos de vista, y abarca todos y cada uno de los aspectos del juego, con la característica de que cada género tiene la suya propia y diferente de otros, con lo que definiremos jugabilidad como opciones jugables. Un RPG, por ejemplo, tiene como punto fuerte la interacción con otros personajes, la evolución de las Skills o la toma de decisiones que repercuten en la historia (o así debería ser… no nombraré los últimos JRPG para no cabrearme..), los plataformas o los hack&slash destacan por el control del personaje, y los sandbox por la interacción con el entorno.

Mi primera reacción fue pensar que una buena jugabilidad sin una buena historia detrás, sería algo infame e inconcluso, pero en ese momento recordé una frase mítica del mundo de los videojuegos:

“Si tienes un gran juego con una mala historia, aún tienes un buen juego pero si tienes un mal juego, con una gran historia, solo tienes un mal juego…”

¿Qué