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Análisis

[ANALISIS] The Last Guardian

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Pues al igual que el título se hizo de rogar, el análisis también. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Y es que sin duda, The Last Guardian es un juego muy especial y así queremos contároslo.

Casi 10 años tuvimos que esperar para poder llevarnos a las manos la obra de Fumito Ueda después de quedar prendados en aquel trailer de presentación. Un desarrollo tortuoso, planteado originalmente para una recién estrenada ps3, y que finalmente recibimos en una bien asentada ps4, y eso pasa factura en muchos ámbitos, para bien y para mal.

A quiénes ya se hayan adentrado en alguna de las obras de Ueda como ICO o Shadow of the colossus, ya sabrá a qué tipo de juego se enfrenta. No es un juego común, destinado a todos los públicos, y con ello quiero referirme a aquellos, que consumen videojuegos de forma habitual, u ocasional; a aquellos para los cuales, un videojuego no deja ser un medio más de entretenimiento o pasatiempo. Pero The Last Guardian amigos míos, va más allá de lo que supone un simple videojuego, y no por ello se olvida de lo que es, porque por supuestísimo que su esencia es divertir y evadirte, pero antes de que te hayas dado cuenta, te habrá hecho partícipe de una historia maravillosa. De un viaje inolvidable que quedará grabado en las mentes de todo aquel que se haya acercado al titulo. Y lo que lo hace especial, consigue que te creas lo que estás viendo porque es capaz de despertar sentimientos y sensaciones increíbles de aquel que se pone a sus mandos.

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NO ES SÓLO UNA MASCOTA…

Como bien os contaba al principio, si ya sabes de qué pie cojea Fumito Ueda, ya sabrás que la historia o el argumento de sus títulos, tiene un papel realmente importante dentro de los diferentes apartados de los juegos. En este caso, encarnaremos a un niño, que despierta al lado de una bestia (mezcla de perro, ave y gato) en el fondo de un abismo, y nuestro propósito, será intentar abandonar ese lugar y volver a nuestra aldea con nuestra familia. Esto será más o menos lo que vimos en Ico, salvo que aquí tendremos como compañero a Trico. Un compañero muy especial, ya que tendremos que aprender a convivir juntos y ayudarnos mutuamente para solventar los diferentes obstáculos y lograr resolver el misterio que esconde la fortaleza donde nos encontramos para poder volver a casa. Esta relación que en un principio se ve distante y quizás algo artificial, cosa que es completamente normal, son dos seres completamente diferentes, de entendimientos y mundos opuestos, y están “obligados” a entenderse para vencer un mal común. Si bien la historia en un principio no parece tener mucho peso, y no entenderemos nada de lo que ocurre a nuestro alrededor, rápido irá absorbiéndonos y creándonos dudas e inquietudes que nos harán querer seguir avanzando para descubrir la verdad. Un detalle que personalmente me encanta, es que en ocasiones, ciertas partes de los hechos que vemos, nos los cuenta un narrador, como si de un cuento o leyenda se tratase, y al momento estás siguiendo la escena ya con diálogos normales haciéndote partícipe de dicha historia.

Pero sin duda el plato fuerte de todo ello es Trico y su relación con el chico, osea nosotros.  Aquí es donde reside toda la magia del juego. En los primeros compases del juego, ya nos damos cuenta que sólos no tendremos nada que hacer. Necesitamos “usar” a Trico, darle órdenes como buenamente podamos hacernos entender. Cuidarlo, darle comida, premiarlo con caricias, preocuparnos de él.  Forjar un vínculo. Una relación de amistad que cuando menos te lo esperas, ya te ha calado en el corazón.

Al principio seguiremos la intuición de Trico para ir avanzando y él nos pedirá ayuda o indicará cómo seguir cuando sea necesario, pero rápido se comenzará a estrechar la relación, hasta el punto en que podamos darle ordenes a Trico con diferentes y sencillos comandos del control. Pero no siempre funcionará, recordemos que Trico tiene personalidad propia, y no tiene porqué hacernos caso a la primera ni a la segunda. Éste detalle es uno de los que a mi parecer suma en diferenciar al título del resto, y es una cosa más entre muchas otras que hace que te creas más a Trico y le aporta vida. Y sobretodo que te enfades con él y que en muchas ocasiones acabes desesperándote, porque no sepas si no es por ahí o sólo es que ahora no le apetece hacer eso. Lo que yo os diga, ‘es todo sensaciones’.

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UNA MARAVILLA PARA LOS SENTIDOS

Gráficamente se ve soberbio, aunque no nos equivoquemos, buena parte hay que agradecérsela al magnífico apartado artístico, que como ya es marca de la casa, es para quitarse el sombrero. Podría confundirse con un producto más del Studio Ghibli. El mundo de ensueño y el diseño de escenarios, enemigos o situaciones, hacen que quizás un motor gráfico que se nota que no es actual, si no que bien podría encajar en la pasada generación, pase completamente desapercibido.

Sin duda hay que destacar el modelado y las animaciones de Trico por encima del resto, incluída la de nuestro protagonista que en muchas ocasiones no está a la altura. Absolutamente espectacular. El plumaje, los efectos de iluminación, y por supuesto las animaciones para todos los saltos, movimientos o gestos faciales, denotan un trabajo titánico y un mimo sin igual. Éste es otro de esos detalles en los que se nota que Fumito puso énfasis ya que suma a la hora de creerte más a la bestia.

Decir que yo lo disfruté en una PS4 normal, y quizás en contadas ocasiones, se le notaron leves caídas de frames, pero que a veces eran en secuencias de historia y en ningún momento me influyeron negativamente en la experiencia de juego. Si bien, en PS4 PRO corre perfectamente sin ningún tipo de sorpresas.

El apartado sonoro quizás sea uno de los puntos que no me llegó al alma de todo el juego, ya que pasa bastante desapercibido aunque no quita que sea excelente y que esté usado de forma magnífica. Simplemente que estoy acostumbrado a melodías pegadizas o ritmos más marcados, y aquí quizás sean destacables 2 o 3 de ese tipo. El resto como bien lo pide el juego y las situaciones, son como más ambientales o incluso ‘peliculeras’ por momentos. Pero que insisto en que no es nada malo. Además que en muchas ocasiones es necesario que no haya ningún tipo de melodía, que sólo esté el silencio, y el sonido ambiental que es magistral. Como lo son los efectos y las voces del niño que una vez más es en un idioma inventado, y que hace que te sumerjas aun más en ese universo de leyenda.

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En cuanto a lo jugable, el título en sí podríamos describirlo a grandes rasgos como una sucesión de habitaciones, donde nos plantean un puzzle, una vez hayamos  resuelto el problema, podremos pasar a la siguiente habitación. Ésto es a grandes rasgos lo que nos encontraremos. Por supuesto todo ello maquillado con situaciones y escenarios geniales, y dotado de una personalidad y originalidad sin igual. Además nos encontraremos con algunas secuencias de acción en el desarrollo de la aventura que le aportan mucha variedad al planteamiento de aventura, plataformeo y exploración que propone en sí el título. Y una duración más que aceptable para un título de sus características que rondará las 10 horas.

Como os contaba unos párrafos más atrás cuando os hablaba de la relación y el vínculo que se crea con Trico, obviamente esto influye directamente en lo jugable, ya que de primeras controlaremos al niño con simples comandos para movernos por el escenario, saltar, coger o usar un item, pero más adelante podremos darle órdenes a Trico, lo que multiplica las posibilidades de juego ya que en todo momento podremos subirnos y agarrarnos a nuestro alado compañero, con todo lo que ello conlleva. En muchas ocasiones las físicas de agarre y escalada sobre Trico, no están del todo resueltas, y aunque en ocasiones se pueden traducir en un recurso narrativo por parte del creador (como el famoso control del caballo en Shadow of the colossus), a mi aquí no me vale, y me parece que no llega a estar bien pulido.

Quizás el apartado más polémico del juego sea en sí el jugable. No es de ahora los pequeños fallos a la hora de plantear el control de nuestro prota en los diferentes títulos del señor Ueda. Si bien está claro que la cámara es ciertas ocasiones es un incordio  y no está bien utilizada. Bien porque el propio planteamiento del juego hace que mientras giras avanzando, ella gira automáticamente sobre el prota, y cuando quieres saltar o corregir la dirección, tiendes a mover la cámara con el stick analógico y ésta se hace un lío….resultando en muerte absurdas por caídas, que en más de una ocasión puede sacarnos un poco de quicio. Igualmente no empaña toda la experiencia de juego, y queda en una simple anécdota y algo en lo que el juego falla, pero como digo no hace que vayas a disfrutar menos el título, ni hará que te den ganas de abandonar tu partida. Trico en el otro lado de la balanza hará que no te separes de él en ningún momento. En Resumen, más allá de la propuesta del juego en sí, el planteamiento jugable resulta sumamente divertido en muchas ocasiones y hará que te rebanes los sesos para solventar algunos puzzles muy locos.

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MÁS ALLÁ DE LO QUE OFRECE UN VIDEOJUEGO

Y es que no es fácil de conseguir que te creas a un bicho creado dentro de un videojuego, y sobretodo que acabes dándole ordenes en voz alta en el salón de tu casa. Que te enfades cuando no te hace caso, que sufras cuando él sufre, o que sientas impotencia cuando no lo puedas ayudar. Ésta historia es vuestra, entre tú y Trico. Y ahí reside la magia de The Last Guardian. Un juego que va más allá de los valores comunes de un videojuego y que está lleno de sensaciones y experiencias únicas. Algo que como entenderéis es muy difícil de valorar. Así que como no puede ser de otra manera, os invito a descubrirlo por vosotros mismos.

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Sobre el autor

Daniel San

Currante, Generación del '82, amante videojueguil a tiempo completo, y apasionado de la cultura nippona! Los 16bits son mi pasión. Hay que disfrutar a tope los videojuegos da igual la época o el sistema!