
Esta afición tan sana y gratificante que son los videojuegos, siempre ha sido un tabú para la sociedad tildándonos, a quienes la disfrutábamos, de frikis y marginados sociales. Esta mentalidad venía dada, en gran medida, por el desconocimiento que había al respecto y la asociación que se hacía entre ser aficionado a los videojuegos y ser un criajo inmaduro que sueña con sables laser y mundos de fantasía.
Si lo comparamos con otras aficiones más asentadas y mejor valoradas, veremos que no hay tanta diferencia entre ser un aficionado al cine y jugar a Metal Gear Solid IV (dedicado al bueno de Tako-Sith
), o leer un buen libro y jugar a cualquier JRPG que se precie, e incluso que te guste la música y jugar a Rock Band. Al fin y al cabo, las distancias entre todos estos ámbitos es cada vez menor.
Sin embargo, y a pesar de que Nintendo consiguiera expandir notablemente el espectro de usuarios con su Wii (ahora abarca desde niños hasta abuelos, cuando antes era una afición más bien juvenil), siempre ha habido y habrá categorizaciones que definan a los distintos tipos de usuarios.
Esta mañana me he despertado inspirado y he querido compartir con vosotros mi particular clasificación entre los distintos grupos o “tribus” que pueblan este mundillo nuestro, y nos hemos encontrado con cosas muy interesantes, como la idea que comparten todos de que su forma de entender este hobby es la más adecuada, y que el resto están equivocados.
—————————————————————————————————————–

Se denomina retro gamers a aquellos usuarios que se dedican a coleccionar consolas antiguas, la mayoría de ellas obsoletas y fuera del mercado. En este grupo de videoconsolas se pueden incluir consolas como Megadrive, Supernintendo, NES, Neo Geo, Dreamcast, Sega Saturn, Nintendo 64, etc. Estas consolas pertenecieron de 2 a 5 generaciones anteriores y tienen la característica de que traen recuerdos de su infancia a quienes las coleccionan, siendo ese el principal aliciente para dicha práctica.
El pensamiento más extendido entre este tipo de usuarios es que la MAGIA de los videojuegos se quedó en aquella época y que todo lo que salió después ya no merece ser jugado porque no transmite las mismas sensaciones. Cierto es que el factor nostalgia es insuperable y que todos tenemos algunos juegos puestos en un altar, que son inalcanzables por cualquier otro juego que saliera a posteriori.
Los retro gamers dedican gran parte de su tiempo a rejugar antiguas glorias y disfrutar con las sensaciones que antaño tuvieron, o que nunca pudieron disfrutar porque antes no podíamos tener más de una consola en casa (al contrario de lo que sucede hoy en día).
Yo debo admitir que peco en ocasiones de pertenecer un poco a esta tribu, pero no me avergüenzo de ello, sino todo lo contrario, estoy encantado con mi Dreamcast y los dos Shenmues, además de que sigo comprando juegos para mi Playstation 2, aunque cada vez menos.

Este es el grupo más raro que os podáis echar a la cara, por su extraña tendencia a coleccionar sistemas completamente obsoletos, cuyos juegos están muy desfasados y que ni siquiera tienen ya soporte software (ya ni hablemos del servicio técnico para el hardware). El encanto que dicen tener es que esos sistemas les recuerdan de dónde venimos y son un hito para la historia de esta afición nuestra, por haber tenido el valor de afrontar el reto cuando aún nadie ganaba dinero con ello.
Los retro gamers radicales le encuentran la gracia a esto de los videojuegos aunque no puedan jugarlos, les basta con poder encender su consola(s) de vez en cuando y ver que funciona, pero raramente se dispondrán a echar unas partidas más allá de la curiosidad del juguete nuevo, porque no están para eso… sino para adornar la vitrina
Entre los sistemas más valorados y buscados por este tipo de aficionados, tenemos a la Atari Jaguar, Colecovision, Nintendo Virtual Boy y Famicon (la primera versión japonesa de la NES), la Panasonic 3DO, e incluso la Apple PinPin, para las cuales es dificilísimo encontrar apenas juegos, y precisamente muchas de esas consolas tienen éxito entre los coleccionistas por el estruendoso fracaso comercial que obtuvieron
Sin embargo, el auténtico coleccionismo para esta tribu son consolas como APF TV Fun, RCA Studio II o Magnavox Oddyssey, que hicieron su aparición en los años ’70 y compitieron directamente con la mítica Pong. Esas son como los extintos dinosaurios, el santo grial, o la Atlántida, piezas míticas que supuestamente existieron, pero que nadie (o casi nadie) puede aportar pruebas de su existencia.

O más comúnmente conocidos como adictos a los logros/trofeos, son un tipo de jugador que se obsesiona sobremanera con esta nueva función creada originalmente para los juegos de Xbox 360 (gran jugada de Microsoft) para alargar la vida de los juegos dando a los usuarios un motivo para invertir cientos de horas en los títulos una vez terminados.
Hay juegos a los que acabas sacándoles todo el jugo, precisamente gracias a que quieres conseguir tal o cual logro, y que no disfrutarías al 100% de no ser así. En concreto, los juegos de acción tienen muy bien implantado este sistema y te piden realizar acciones que están dentro de la lógica, pero también están otros juegos, como los de Rol, que a veces piden cosas imposibles.
Este sistema de puntuaciones, con logros de bronce, plata, oro y platino, se muestra a todos los usuarios mediante tu perfil y ayuda a que la comunidad compita constantemente por demostrar quien es mejor jugador, o al menos quien más logros consigue, creando una sensación de superación cuando se llega a cierto nivel, y de pertenecer a un selecto grupo de usuarios.
Visto así, esta es una gran idea y una buena manera de ahorrar dinero (no te compras otro juego hasta que sacas todos los logros del que tienes entre manos), pero lo que tienen las obsesiones es que se vuelven incontrolables y, si caes en esta en concreto, puedes despertar un día y verte jugando a “Barbie va de acampada” solo por el hecho de conseguir los 20 trofeos de oro que posee el juego…

De estos siempre nos vamos a encontrar en todos los ámbitos de la vida. Son usuarios que se autoconvencen de que es mejor ir contra corriente y que lo minoritario es siempre lo mejor, intentando justificar cada característica de un juego en cuestión tiene mucho más significado y trascendencia del que los simples mortales (usuario medio) podría llegar a entender.
Este tipo de usuarios normalmente se cree poseedor de la verdad absoluta y descalifica el resto de juego que no son de su agrado como que no son representativos del arte intrínseco de los videojuegos o que sus argumentos son demasiado banales o insulsos.
El tipo de juego favorito para este tipo de jugadores suelen del tipo Journey (juegazo), Braid (juegazo), Machinarium (juegazo) o Limbo (juegazo), entre otros. Como podéis ver, los considero a todos como juegazos y también son todos de los que podríamos calificar como juegos Indie, con unos presupuestos muy inferiores a la media y unas propuestas jugables muy diferentes al típico mata-mata que tan de moda está últimamente.
No creo que sea criticable que gusten de estos juegos, y les aplaudo por disfrutar de ello, pero no se puede caer en el error de criticar todo lo demás solo porque no entre en nuestro cánones de calidad, o ser simplemente más comerciales.
¿Podemos afirmar que Super Mario Galaxy tiene menos calidad, magia o emotividad que esos juegos, solo por el hecho de ser más comercial?

Los cassuals empezaron a aparecer en la anterior generación y proliferaron gracias a juegos como Buzz y Singstar. Se caracterizan por sus reuniones sociales en las que sustituyen los “juegos reunidos” y el “tabú” por la versión consolera de los mismos, llegando incluso a adquirir su preciada copia del monopoly, rareza donde las haya.
Su consola fetiche es la Wii, la cual consiguió unirles a la causa gracias a su promesa de “diversión en familia” con juegos como Wii Sports o Wii Party. Lo cierto es que este tipo de jugadores es el que más alegrías ha dado a la gran N en esta generación, porque se han lanzado en masa a comprar sus productos, aunque nunca en la vida hubieran tocado una consola.
Precisamente gracias a ese éxito, las otras dos grandes compañías de harware (Microsoft y Sony) apostaron por una experiencia alternativa de juego que intentase igualar o superar a lo ofrecido por Miyamoto y sus acólitos, con un éxito relativo. Juegos como Just Dance, o Kinect Sports, empezaron a poblar las estanterías de la sección de videojuegos y a ocupar el lugar que correspondería a sagas consagradas en la industria.
Personalmente estoy muy agradecido a Nintendo por hacer que este hobby sea más popular y con eso se haya reconocido su valor a todos los niveles.

Esta, mas que una tribu, es una religión que lleva más de 25 años dando guerra y que perdura generación tras generación. Se caracterizan por ser incondicionales de Nintendo (la empresa más mítica del sector) pase lo que pase y a pesar de los fiascos acaecidos.
Mario, Zelda y Metroid, son marcas de mucho valor en la compañía y sirven de referencia comercial para promocionar cualquier hardware que quieran sacar, ya que garantizan que haya al menos una entrega de cada una de estas sagas en las consolas que sacan al mercado. Además, la calidad que atesoran estos juegos es indiscutible, aunque pueden no gustar a todo el mundo, y sus mecánicas son imitadas por innumerables títulos de la competencia.
El principal problema que tienen los Nintenderos es que no suelen ser demasiado críticos con su gurú Miyamoto y compran cualquier producto que este se moleste en diseñar, que por algo es uno de los mayores genios de esta industria (eso es cierto como la vida misma), aunque ya tuvo su varapalo de esta generación cuando se le ocurrió crear Wii Music…
El valor añadido de esta compañía reside en que sus incondicionales son tan numerosos que pueden paliar las pérdidas de una consola, a pesar de que esta fracase estrepitosamente a nivel comercial, y siempre sabrán valorar el esfuerzo invertido (algo que no ayudó a SEGA cuando se fue al garete.. pero es que abusaron mucho de nuestra confianza).

El futbol más radical no se vive en los estadios, sino detrás de un monitor y con un mando en las manos, o al menos eso es lo que me ha enseñado mi dilatada experiencia en este mundillo. Este tipo de jugadores no ve más allá de sus entregas anuales de los juegos de futbol y se entrena durante meses para conocerse todas las tácticas y trucos por haber. Su principal objetivo es participar en torneos que les reporten pingues beneficios (virtuales, eso sí) y un estatus social acorde a sus logros en los correspondientes FIFAs y PESs, en sus entregas anuales.
Las horas que le pueden echar a este tipo de juegos no entran en una sola vida, sino que pueden pasarse tres o cuatro vidas de cien años dándole a la pelotita y haciendo el truco del almendruco (ese glitch que todo juego de futbol tiene) para ver si consiguen superar su propio record y ganar al contrincante que tengan delante (ya sea la CPU u otro usuario).
Pero no solo de fútbol viven los Onliners, sino que los FPS o cualquier otro juego de disparos es bienvenido a sus manos, aunque el juego al que dedican su tiempo mayoritariamente es el afamado e igualmente difamado Call of Duty (en sus distintas ediciones).
Sus estadísticas y ratio de muertes online son el único motivo por el que conectan su videoconsola, y su versión más degenerada es la que ellos mismos denominan como “camperos”, que no son sino los típicos truqueros que se dedican a ir fastidiando al personal con su grotesca forma de actuar.
Por desgracia, hubo un tiempo en el que yo también pertenecí a este colectivo pero, echando la vista atrás, es una época que prefiero olvidar por el tiempo perdido en partidas online que no me dejaban disfrutar del resto del catálogo de mi consola.

Japón es la meca de los videojuegos, eso es un hecho, y todos los que poblamos este mundillo hemos caído alguna vez en las redes de alguna de sus obras de arte (yo el primero), pero hay gente que vive casi exclusivamente para lo que se publica por aquellos lares, e incluso llega a importarse títulos en japonés, sin dominar el idioma, solo por el gusto de catar lo que allí crean.
Objetivamente hablando, antes eran pocos los juegos que se publicaban para videoconsolas que no hubieran sido paridos por una empresa de la tierra del Sol naciente y, aunque ahora ya está más igualada la cosa, el porcentaje sigue siendo mucho mayor a su favor.
En esta generación ha sido principalmente la Playstation 3 y su “Region Free” lo que ha propiciado la importación de títulos como Yakuza 3, Kenzan! o Ni no Kuni, por aquellos que no pueden esperar a que se publiquen en Occidente y/o tienen la certeza de que fnalmente no llegarán (caso de Kenzan!).
Para los títulos que se publican por aquí, el tema de la occidentalización ya está muy extendido y es cada vez más difícil conseguir acceder a títulos que mantengan la magia que transmitían Secret of Mana, Strider o los Tales of (los cuales Namco se niega a sacar de sus fronteras).
Este tipo de usuarios han existido y existirán siempre, y llegan al punto de comprarse hardware japonés o adaptar el occidental para que lea software de por allí, ya que llevan haciéndolo desde los tiempos de SuperNes y no piensan parar ahora.

… ya solo el nombre causa pavor… sus procedimientos son duros y sus juegos lo son más aún. Hardcore es sinónimo de Chuck Norris o Sylar (el malo de la serie héroes) y es muy difícil llegar a conseguir tal calificación. Cuando eres hardcore no aceptas juegos de menos de 20 horas de duración, ni te despeinas por los shooters en primera o tercera persona, sino que te los pasas en 5 minutos y los tiras a la basura.
Ser hardcore significa no pedir nunca perdón, y pasarse Dark Souls con una mano atada a la espalda y Skyrim habiendo matado a todos los dragones del juego hasta extinguirlos de nuevo (para quien no lo sepa, en ese juego el número de dragones es infinito).
Yo querría poder ser hardcore, pero es como si Espinete quisiera entrar en los boinas verdes… una utopía. Si no dispones de un mínimo de 200 horas semanales para invertir en videojuegos, ten por cuenta que nunca llegarás a su nivel, porque un hardcore se pasa Mass Effect 3 en un fin de semana y le sobra tiempo para un par de juegos más.
Para ser hardcore hay que nacer, y además debes huir de las Nintendos como alma que lleva el diablo, porque esas consolas no tienen más que juegos moñas para niñas y criajos de cinco años, con sus Marios y sus Zeldas… ¿Quién quiere manejar a un duende enano o a un fontanero bigotudo, cuando puede guiar los pasos del Dios de la Guerra hasta destruir a todos los dioses del Olimpo?

La comúnmente llamada “enfermedad del jugón” consiste en coger un juego y analizar todos y cada uno de sus píxeles hasta descubrir ese detalle que lo convierte en un juego mediocre, gráficamente hablando. Puede que los no iniciados pensemos que tal o cual juego tiene unos gráficos de la hostia, pero el caso es que no es cierto, y para eso están ellos… para abrirnos los ojos y mostrarnos lo cutres que son los gráficos de Uncharted 3 o Halo 4, en comparación con el Battlefield de PC.
Lo más curioso es que este tipo de usuario no abandona las consolas a pesar de su mediocridad, pero insiste de manera constante y cíclica sobre el hecho de que su calidad es muy discutible y no merece la pena su compra ni su uso.
A estos no les interesa la calidad de la trama, la jugabilidad, ni la duración, lo que quieren es ver un espectáculo visual en cada frame. Para ellos, Wii es pura basura por tener gráficos de la pasada generación y todos sus juegos son una aberración al buen gusto y a la memoria de los videojuegos.
Por supuesto, desechan completamente la posibilidad de jugar cualquier título de generaciones pasadas, por muy buena pinta que tengan o les llame la atención, porque sus ojos sufrirían un shock total tras el que explotarían irremediablemente.
—————————————————————————————————————–
Como habéis podido leer, he sido muy crítico y me he mofado de todos y cada una de las categorías, pero no es mi intención molestar a nadie, sino hacer una sátira exagerada (o no tanto) sobre los extremismos que se pueden dar y se dan dentro de este hobby nuestro, al que tanto cariño tenemos.
El caso es que cada uno lo vivimos como mejor nos parece y disfrutamos de ello como enanos, lo cual es el principal motivo de que sigamos aquí a pesar de los años que han pasado, generación tras generación de videoconsolas.
Un abrazo a tod@s.